– ¿Qué cámaras utilizas?
– Uno siempre depende del espacio y el peso, pero ahora estoy trabajando con la Olympus E-MX1, que tiene muy poco peso y es muy dura para el Serengeti. Así no me preocupo de que se me caiga, que la muerdan los bichos... quiero que sea ligera y que aguante todo. Siempre he estado con Canon, también he tenido Hasselblad de medio formato, pero últimamente estoy con Olympus.
– ¿Qué es lo que nunca falta en tu mochila?
– Paños limpiadores, gafas de repuesto y alguna que otra cosa inconfesable. Lo que sí que intento llevar siempre es el equipo con algo de repuesto, hay que contar siempre con que algo se va a romper y allí no tienes la tienda. Aunque sea algo más pequeño y de menor calidad, algo que sea compatible con las lentes que llevo. Eso, teléfono y cascos para escuchar música…
– ¿Qué consejo le darías a un fotógrafo de fauna que empieza ahora mismo?
– Que mire alrededor y que trabaje con lo que tiene, hay jardines en los que te encuentras escenas alucinantes. Hay escenas en el monte con vacas y caballos que tienen más riqueza en un momento dado que el Serengeti. Evidentemente, cuando uno puede va para allí y hay que hacerlo, pero como fotógrafo en sí, no es ni el león, ni la cámara, es el "camarero". Es uno el que tiene que buscar los enfoques. Paciencia, paciencia, amor por la profesión y por lo que haces. Eso y tomárselo muy en serio. Tenemos un país maravilloso y tenemos que valorarlo. Hagas lo que hagas, cualquier tipo de fotografía, el amor por el oficio es lo más importante. Darlo todo y hacerlo con todo tu cariño.
– ¿Alguna espinita clavada?
– Algún día me gustaría ir a fotografiar gorilas, pero es muy complicado y aún no se me ha dado la ocasión. Está el parque de Gombe, en Tanzania, al que me gustaría mucho ir. Son proyectos que tengo, pero donde me lleve la vida estará bien, estoy muy contento con el trabajo.